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miércoles, 29 de agosto de 2018

La anorexia: ¿una respuesta al ideal o una pregunta por el ser?



“Y un día la Oruga se convirtió en Mariposa y se sintió bien porque las Mariposas vuelan y la Libertad es Belleza”.

Quisiera comenzar con un chiste de Caloi donde, Clemente añora las calóricas épocas de Doña Petrona. Dice así: 
-       El mundo está definitivamente loco.
-       Mi mulatona, mi pobre mulatona, ahora hecha una flaquita, una inocente víctima de las deformaciones de la “era moderna”.
-       Despojada de sus mejores atributos por la evolución de los tiempos que se viven.
-       Se han trastocado todos los valores.
-       Ahora las mujeres en vez de comprar los libros de Doña Petrona, compran los del Doctor Cormiyot.

¿Qué es lo que nos dice Clemente con todo esto? Quizá menciona muchas de las cuestiones que nos preguntamos sobre la anorexia y la bulimia.
¿Es una moda?
¿Influye la cultura en estas patologías? 
¿Son los medios de comunicación los que incitan a caer en estos trastornos?
¿Es culpa de los talles pequeños que se ofrecen en los negocios?
¿Es el ideal de belleza actual, el ideal de mujer ultra delgada?
¿A los hombres no les gustan las mujeres gordas?
¿Tiene que ver con la belleza? Si es así; ¿qué es la belleza?
El artista plástico Pérez Celis dice:
 “La belleza no es un concepto. No es solo la forma sino lo que emana y fluye desde el centro de la forma. Es armonía, inteligencia  profundidad y misterio. Es lo que cambia, transforma y vivifica. Las mujeres como las flores, son los seres más bellos del universo.  Cada flor tiene su propia belleza y nos cautiva con su encanto especial”.
 Las flores no se rigen por cánones. Son lo que son, y siendo lo que son nos dan la alegría de sentir su belleza. Y continúa…
 “Yo creo que la anorexia es una enfermedad de la mente que pretende anular nuestro verdadero ser impulsándonos a someternos a una obsesión que nos impone absurdas reglas para lograr el peso, el físico que la sociedad aprueba… La imagen soñada, aún con el peso deseado, se ve opacada, nublada, floja, desabrida. Me recuerdan los cuerpos débiles y demacrados de los campos de concentración. Una imagen más cercana al rechazo que a la admiración, al raquitismo que a la belleza… No creo que la anorexia conduzca a la belleza. La belleza es la armonía interior, una luz que resplandece en la mirada. Es la sonrisa que nos atrapa. Es la autenticidad, es ser lo que se es”. 
Ahora bien, ¿la belleza tiene que ver con la mirada?, por ejemplo aquí desde la mirada del artista, su concepto de belleza, y que es lo que él ve o bien le seduce de la mujer. 
Yo me pregunto: Cuando Clemente ve a la Mulatona, ¿qué es lo que ve? Y cuando la Mulatona ve que Clemente la mira ¿qué es lo que piensa? 
La Mulatona despierta en Clemente el deseo, la sexualidad, la seducción. 
La “flaquita, víctima de la era moderna”, no despierta en Clemente el deseo, sino la añoranza por un cuerpo sexuado, la añoranza por un cuerpo con formas, con panza. Una panza como almohada, con descanso mullido y suave, la panza que no se avergüenza de ser panza porque tiene que ver con el ser mujer, con la reproducción, con la sexualidad, con el ser madre. ¿Quizás añoranza de  Madre? ¿Cuál es la mirada que espera la anorexia? ¿Cuál es la idea de perfección que quiere cubrir o encubrir?¿Ante la mirada de quien responde con este ideal?
Pero bien, vayamos por partes, aclaremos algunas cuestiones, qué es la anorexia y qué es la bulimia nerviosa.
La bulimia y la anorexia son enfermedades antiguas, sin embargo antes de desconocían, por lo que las personas afectadas eran consideradas santas o brujas: Como Santa Catalina de siena que murió a causa del ayuno en el siglo XIV.
Durante la Edad Media se sabe que muchas jóvenes con convicciones religiosas se sometían a ayunos prolongados.
Los egipcios consideraban que la comida era una de las causas de enfermar, y por ello se purgaban una vez al mes. Entre los romanos eran célebres los vomitorios, donde se purgaban después de haber participado en fiestas y comilonas. 
Actualmente los valores sociales que propugnan el culto al cuerpo y vinculan el éxito a la delgadez, han colaborado para que estos trastornos hayan dejado de ser casos aislados para tomar dimensiones casi epidémicas.  Considero que la “cultura del narcisismo” es una de las causas, una cultura que para tapar lo siniestro se encubre en la imagen, imagen etérea y vacía… vacía en ser.
 Considero que tanto la anorexia y la bulimia como otras patologías actuales que predominan en los adolescentes, como las adicciones y las depresiones, tiene mucho que ver con esta falta en ser, con una falta de identidad, y por eso se guía por cánones externos.
“Desmentido lo siniestro, la aparen te mansedumbre de la realidad nos tienta, al igual que Narciso, como el lugar concreto del objeto imposible”. El lugar concreto del objeto imposible, es el lugar del Ideal, es un Yo Ideal completo, cerrado,  si somos el Ideal, somos la perfección, y si somos la perfección, ya no tenemos deseos, no tenemos que desear.
Desmentida la castración, retornan a aquel lugar infantil donde cubrían los ideales narcisistas de los padres. Pero desde allí se hacen esclavos de los ideales de sus padres, solo a partir de poder correrse en ese lugar de perfección, tolerando la falta, o sea el que seamos incompletos, es que podrán entrar en el círculo de deseo. Y así de la vida.

Ahora bien pasemos específicamente a la sintomatología de la anorexia y la bulimia:
La anorexia nerviosa se caracteriza por un miedo aterrador a la gordura. El problema principal aparente es el del control del peso y el logro del dominio sobre el cuerpo, pero este problema encubre otro subyacente: la búsqueda de capacidad de control en general, de un sentido de identidad personal, de competencia y eficacia.
La perturbación básica consiste en el trastorno de tres áreas de funcionamiento psíquico que están dañadas: 
1)   Trastorno de la imagen corporal
2)   Percepción confusa de los estímulos que surgen en el cuerpo
3)   Sensación de ineficacia paralizante.
Estos trastornos tienen su origen en una falla de la relación temprana madre-hijo. Una madre con falta de empatía no responde adecuadamente a las señales incipientes de su bebé: le da de comer, lo cambia, lo levanta en brazos cuando ella tiene ganas o se le ocurre, con lo cual suprime las expresiones tempranas de las necesidades de la criatura. Esta finalmente abandonará sus intentos de comunicación. De este modo no aprende a reconocer sus propias señales, se rige por los estímulos que vienen de afuera y adquiere un self mimético, falso. Este falso self es indiferenciado y débil porque se han anulado las señales internas que hubiesen tenido que funcionar como instrumento para la diferenciación.
Otra consecuencia de la anulación de las señales internas es la distorsión de la imagen corporal, que se estructura a base de estímulos internos y respuestas externas. Por la falta de equilibrio entre unos y otros, la autoimagen se deforma y ya no refleja la realidad.
El proceso se intensifica con la pubertad, para cuyas exigencias nuevas las niñas no están preparadas. Se sienten a merced de la naturaleza, sin poder disminuir siquiera el ritmo de los cambios, lo que contribuye a la sensación de ineficacia que caracteriza a las niñas anoréxicas.
El modo que encuentran de superar esta impotencia y paralizar el proceso de maduración es negarse a comer, lo cual es facilitado por la percepción errónea de las propias funciones corporales, a las que nunca pudieron conceder importancia por tener que responder a las exigencias de la madre: Comían cuando ella lo indicaba, se abrigaban cuando ella decía que hacia frio. Y así se hicieron incapaces de reconocer el hambre. Confunden hambre con apetito.
Negarse a comer significa sublevarse frente al sometimiento. Siente que son títeres en manos de los otros que no hacen nada por su propio deseo.
Tienen miedo a engordar en tanto les significa  perder el control. Presentan una preocupación obsesiva por la comida.
Sienten sensación de plenitud después de haber ingerido solo unos bocados.
Muchas anoréxicas se provocan vómitos aún sin sufrir episodios de bulimia, por el miedo a engordar.
También pueden recurrir a purgantes o diuréticos.
La hiperactividad es otra de las características, así como también la falta de reconocimiento de los impulsos y deseos sexuales.
Todo esto a su vez va acompañado de un cambio de carácter. De dulces y obedientes pasan a ser exigentes y obstinadas. Son irritables, arrogantes y logran que la madre y la familia giren en torno a ellas.
La apariencia de vigor cubre la debilidad del yo, que se refleja  en su modo de pensar. Es concreto como el periodo de egocentrismo y de eficacia mágica, época en que no recibieron esos estímulos adecuados para seguir evolucionando y lograr el pensamiento abstracto.
Se auto exigen mucho y no se permiten placeres de ningún tipo. Se agreden a sí mismas y se vuelven cada vez más peculiares y distintas del resto, aislándose. Están absortas en sí, rumiando constantemente acerca de su peso y comida. Necesitan autoafirmarse y no toleran sugerencias, si bien tampoco saben que desean. Buscan y rechazan al mismo tiempo apoyo y consejo con la típica ambivalencia adolescente pero intensificada. Están orgullosas de una flacura que delata su fragilidad y despierta compasión en los otros. Si este proceso no se detiene a tiempo y con la ayuda terapéutica adecuada, pueden llegar a auto aniquilarse. 
Para ir concluyendo; ¿cuál es el ideal de perfección que quiere cubrir o encubrir la anorexia? ¿Ante la mirada de quien responde con este ideal?
¿La anorexia entonces es una Respuesta al Ideal O una pregunta por el Ser? .Buscando esa respuesta las jovencitas se indigestan con imágenes que pretenden mostrarles lo que son, y lo que deben ser: La/el modelo que las representa a todas. Entonces dejaran de comer, se desvivirán, para ser Ella.
En ellas el cuerpo se hará símbolo, sex-symbol.
Pero al mismo tiempo callarán y el síntoma hablará por ellas. Les dirá, descarnadamente, si alguien las ayuda a escucharlo, que se mujer no es ser tal o cual modelo canónico, tal estereotipo. Pero tendrán entonces que aprender a soportar el enigma que representan, no solo para los hombres sino también para ellas mismas. Podrán prescindir de respuestas que les den identidades faltas, o de órdenes autoritarias que pretendan “curarlas” forzándolas a comer o controlando su peso como si fueran autómatas o niñitas retrasadas. Podrán vivir en el mundo de los que comen provistas de algunos símbolos que les permitan enfrentarse a todos aquellos y aquellas que les digan “Tú eres este modelo”: Santa, bruja, histérica, anoréxica. Deberán estar advertidas, que no todas las escucharán, ni satisfarán su hambre de símbolos.
Y con el tiempo, despacio, podrán responder: “No soy ella. Soy solamente “Una” mujer. Ni más ni menos que eso”.
Ahora bien para concluir cual es el lugar del Psicoanálisis en estor trastornos:
¿Y si el dejara de mirarte? ¿Y si el dejara de escucharte? ¿Qué está pasando con la mirada materna con esa mirada que construye, que unifica? Que pone palabras y que provee de significado a tantos significantes...Que pone orden al caos o bien retomando el proyecto de psicología para neurólogos, cualifica cual sistema omega esa cantidad libre del sistema Fi o Psi que hace al afecto. Ese auxilio externo dirá Freud que permitirá el pasaje del Narcisismo Primario al Narcisismo Secundario.

“Desmentido lo siniestro la aparente mansedumbre de la realidad nos tienta, al igual que Narciso, como el lugar concreto del objeto imposible”. Naturaleza de Narciso, Nasón.
¿Es esta la realidad a la que nos enfrentamos hoy más cercanas a Hamlet que a Edipo?
Me interesa especialmente indagar en el vínculo madre-hijo ya que hoy nos encontramos con una clínica más cercana a Hamlet que a Edipo, más cercana a pacientes que se manejan desde el narcisismo primario que el secundario, pacientes “niños” pre-edípicos., donde ya el psicoanálisis tradicional, cuyo objetivo era hacer consiente lo inconsciente encontrará sus dificultades, con pacientes con compulsiones…compulsión a la repetición y con la desmentida como mecanismo de defensa ; ya Freud en su Más allá del Principio de Placer …nos brinda los elementos para trabajar con ellos.
Y desde aquí nos lleva a replantearnos la clínica: si estos pacientes no han podido ser mirados por estas madres, madres que por x motivo no han podido registrar las necesidades de estos niños, o decodificar correctamente… ¿cuál será la función del analista?...

Para concluir adjunto un testimonio de una paciente que por algún motivo yo sin saberlo me dejo esta misma tarde en la recepción de mi consultorio, una carta con fecha del 11/09/17.
Pía,
     Ya pasaron cuatro años desde esa vez en el 2013 que tuve mi primera sesión con vos. Ya rendida y negada a seguir luchando después de haber pasado por dos psicólogas cuya ayuda fue nula, te conocí a vos. La tercera es la vencida dicen, y así fue. Durante estos cuatro años pasaron muchas cosas, muchas idas y venidas, muchos enojos y miedos pero al final siempre estabas dispuesta a ayudar, dispuesta a salvarme.
Pienso en lo que era antes, y miro lo que soy hoy y me siento orgullosa del cambio. Allá por el 2013, no era más que una nena de 15 años, perdida, frágil, muerta de hambre, pidiendo a gritos que la quieran, que la abracen. Varias veces sentí la muerte tan de cerca y las veces que abre deseado antes de irme a dormir no despertarme al otro día. Estaba muerta en vida. Y cuando estaba a punto de caer al vacío, alguien me agarró de la mano y me ayudó a buscar motivos para quedarme. Esa fuiste vos.
Si hablamos de hoy me enorgullece verme grande. Me siento tan bien. Fuerte, segura, decidida, me miro al espejo y me gusto. Me siento linda, activa, con mucha energía. Tengo muchas ganas de vivir, tengo muchos sueños por cumplir. Hoy amo la comida, tengo ganas de probar todo lo que me restringí antes. Tengo ganas de reírme a carcajadas de todo, hasta de mi misma. Tengo ganas de abrazar, de besar de querer mucho y bien, de confiar. Tengo mis miedos también, mis inseguridades, me voy conociendo y tengo mis puntos débiles todavía. Pero eso no me reprime no me da vergüenza, a pesar de eso, tomo aire e impulso y voy.
Antes lo único que miraba era mi propio ombligo, egoísta y superficial como nadie, hoy mi postal cambió, hoy observo mucho mi entorno, me preocupo por el otro, un montón, cuando algo no me gusta o no me siento cómoda puedo decir que no, y cuando quiero algo lo digo o voy a buscarlo con mis propios medios. Salí de mi burbuja y ahora exploro el mundo, lleno de gente de mierda. Pero eso no me frena, estoy segura que frente a tanta basura hay gente con honor, con valores dando vueltas. No pierdo la Esperanza de que todavía queden personas con códigos, con pasiones, con ganas de querer mucho, con ganas de trabajar y estudiar, gente como vos, como yo, y no pierdo la fe en que la vida va a poner ese lujo de personas en mi camino. 
Aprendí a aceptar a mi Mamá tal cual es, entendí que no la puedo cambiar, y así no sólo recuperé mi relación con ella sino conmigo misma. Aprendí a valorar lo que tengo y a entender que si no lo tengo nadie me lo va a regalar, tengo que ir a buscarlo. Aprendí a no perder más tiempo, a dejar de mendigar amor y amistad. Aprendí a soltar lo que me lastima y a ser menos obsesiva con las cosas.
Sé que todavía hay muchas chicas por ahí, contando calorías, llenando sus vacíos y carencias con más vacíos. Si tan solo pudiera ayudarlas, hacerlas entender que la vida es tan linda, que hay dolores de panza más lindos que los que genera el hambre y los vómitos, como el que genera el reírse fuerte. Hacerles entender que tienen motivo para estar acá en el mundo, que la comida no lastima, que la vida a veces puede no ser lo que queremos pero no hay que perder la esperanza.
Pía, gracias, esto también es logro tuyo. No solo sos una gran profesional, sos muy humana y sensible, eso fue lo que hizo que con vos funcionara, y con las otras dos no.
Para los que dicen que la Bulimia y La Anorexia no son curables, este testimonio demuestra lo contrario. Yo…gané la Batalla.
Es por eso que te digo…Me acuerdo de la primer sesión y la primera pregunta que me hiciste fue quien era mi Ideal, mi modelo a seguir. En este momento no me acuerdo bien la respuesta, no sabía que decir. Pero si hoy me lo volvieras a preguntar te diría que querría ser una gran profesional, una gran mama, una esposa, y sobre todo una gran persona; y a la persona que tomaría de ejemplo es a vos.
Gracias por tu cariño desinteresado, tu amparo, gracias por ayudarme a encontrar mi camino.
Y cuando sea grande y me acuerde por todo lo que pasé siempre voy a pensar en vos, si no fuera por vos, hoy no estaría acá para escribirlo.
La vida es muy linda y todavía me queda todo por vivir.
Lo Logramos Pía. Hoy si puedo decir que me siento del todo recuperada; y no solo que volví a ser lo que era antes de enfermarme, sino alguien mejor, me siento alguien más grande y con más paz. Crecí.
                            Te quiero mucho
                                            Agus            11/09/2017
“Y un día la Oruga se convirtió en Mariposa y se sintió bien porque las Mariposas vuelan y la Libertad es Belleza”.
Y desde aquí el Psicoanálisis se enfrenta con una pregunta por el Ser, Más cercano a Hamlet que a Edipo. Y desde allí nos lleva a revisar la técnica.



Autora: María Pía Isely Hope Centro Psicoanalítico


lunes, 2 de julio de 2018

ADOLESCENCIA ¿CAUSA DE COFLICTOS?

                  

   Desde que nacemos necesitamos aprenderlo todo, y APRENDEMOS SIGLOS DE CIVILIZACIÓN EN MUY POCOS AÑOS, apropiándonos de conceptos fundamentales de la vida adulta. Llegar al conocimiento de donde vienen los niños, no tiene lugar hasta la pubertad, por mucho que le digamos, no lo captan. Es en la pubertad cuando se llega a adquirir la diferenciación de hombre y mujer y, como nos reproducimos por sexuación (este concepto también se anuda en este periodo), somos mortales. La concepción de muerte también se aprehende aquí.

   Por eso es que anteriormente no hay que darle demasiada información, no tienen herramientas. APRENDER A ESCUCHAR, y responder a preguntas que hacen, porque detrás de una pregunta ya hay una respuesta, una hipótesis que van a corroborar.
En la pubertad se produce una conmoción, unida a los cambios físicos. Son cuestiones que cuestan aceptar, periodos de transición donde siempre las personas tenemos la SENSACIÓN DE HABER PERDIDO ALGO.
   Está vinculadas a cambios vitales, de entorno, de contexto...donde inevitablemente HAY PÉRDIDAS, PERO TAMBIÉN GANANCIAS. Habría que hacer hincapié en esta cuestión de que hay más ganancias que pérdidas, donde el crecimiento es inevitable y, además, si no creces, enfermas.
La finalidad de la cultura es aglutinar a los hombres en grandes unidades, y eso conlleva a una RENUNCIA POR PARTE DE LA FAMILIA DE SUS MIEMBROS. A veces es una tarea que cuesta, y no se permite la sustitución. El desprendimiento de la familia llega ser una solución facilitada mediante ritos de la pubertad y de iniciación, lo que nos muestra que EN TODOS ACTÚAN OBSTÁCULOS INHERENTES A TODO DESARROLLO PSÍQUICO y en el fondo a toda evolución orgánica.
   NO ES CUESTIÓN DE QUE “CÓMO ES QUE LO TIENE TODO Y ENCIMA NO ESTÁ CONTENTO”, tienen que abandonar cosas que forman parte de la normalidad, son procesos inevitables, cambios en el cuerpo, transformaciones que generan cambios emocionales.
ES IMPORTANTE ESCUCHARLOS, porque en muchas ocasiones no es cuestión de animarlo, no sirve de nada, es un tratamiento, un acompañamiento por un profesional que le ayudde a salir de la espiral, pues podría aislarse.

    NO TODA REBELDÍA ES MALA, es necesaria, el adolescente quiere su propia independencia, y genera un poco de manía para abandonar esas figuras. Los padres no lo entienden ¿POR QUÉ ES TAN REBELDE, NO HACE CASO, SI ANTES ERA UN NIÑO/A MODELO?
   Hay dos rebeldías, la REBELDÍA POR LA SEPARACIÓN Y LA DEPENDENCIA EXTREMA, donde ese amor tan grande debe hacerse en odio y sigue esa relación tan dependiente, pero en el odio. Ahí es donde los adolescentes, a pesar de que, APARENTEMENTE PARECIERA QUE HAY UN DESEO FUERTE DE SEPARACIÓN, EN REALIDAD ES TODO LOS CONTRARIO, hay una imposibilidad de transformar esa relación infantil con los padres. Después de la pubertad han de haberse apropiado de ese padre interior, simbolizar los limites, la ley, de manera que, tanto si está el padre como si no, que estudie, que no se salte el semáforo...

   Por otro lado, los PADRES NO ESTÁN PREPARADOS PARA SER CUESTIONADOS POR LOS HIJOS. También es necesario que cuestionen, tienen que ser independientes, tomar sus propias decisiones. 

   También, por parte de los padres, puede llegar a sentir este periodo COMO UNA PERDIDA, donde ya no se comparten las actividades como antes, y muchas veces ni siquiera quieren acudir a lugares con ellos.

   HAY ADOLESCENTES que les cuesta más esos periodos de cambio. Hay rebeldía por los celos, los celos con los hermanos y les echa en cara que se siente menos querido, despreciado, abandonado...
    La melancolía puede instalarse si esa tristeza se alarga y acontece la identificación con lo que se ha perdido y puede disfrazarse con conductas de riesgo, búsqueda de castigos...
   El abuso de drogas, el alcohol, sabemos que es más un síntoma por esa incapacidad para gestionar los aspectos de la vida, las relaciones...Todos tenemos inconsciente y hay que prestar atención, porque es la incorporación del niño al mundo de los adultos. Por eso que desde la base es desde la que se trata todos ESTOS “PROBLEMAS APARENTES” QUE SON SÍNTOMAS, SOLUCIONES, A UNA COMPLEJIDAD INTERIOR DIFÍCIL DE ESCUCHAR HASTA POR ELLOS MISMOS y que las solucionan de esa manera.

   Cuando un niño tiene problemas en los estudios, habrÍa que revisar qué cosa de su pensamiento, la familia, las relaciones... está haciendo de obstáculo. NO ES QUE SEA UN VAGO, HAY UN OBSTÁCULO EN SU FORMACIÓN PERSONAL QUE LE DIFICULTA. Para no estudiar también hay que hacer un trabajo.
   NO SIEMPRE DIFERENCIAMOS QUE EL PENSAMIENTO NO TIENE QUE VER CON LA ACCIÓN, y a veces se pueden llegar a sentir mal, culposos, por alguna “barbaridad” que pensaron, por lo que no paran hasta que lo castiguen, ahí se calma.

   Cuando hablan de algo que tiene el otro, que hace, te está hablando de su propio deseo, y si lo fomentamos, tendremos hijos que dejamos crecer, hijos inteligentes. Si les queremos imponer el crecimiento, serán hijos sometidos.

     TOLERAR LA EQUIVOCACIÓN: en seguida se piensa que les va a llevar por mal camino. Es un periodo de investigación, hay que permitirles dar traspiés para que tengan confianza, dejarles hablar, darles responsabilidades. ¿Cuándo le doy las llaves de casa? ¿Y el coche? ¿Cuánto dinero le doy? ¿A qué hora es hora de volver a casa? ¿Y si suspende? Cada caso es diferente, escucharle es muy importante, porque el otro te va a pedir límites de alguna manera. 

   Hay un momento en el crecimiento en el que las niñas hay un continuo reproche con la madre, cierto rencor que tiene que ver con una cosa psíquica de su crecimiento, por el hecho de no haberle dado “lo que le falta” en oposición a los niños. Hay que tener CIERTA TOLERANCIA CON ESA AMBIVALENCIA AFECTIVA.

HAY MUCHAS COSAS DE LA VIDA QUE LOS ADULTOS PUEDEN INTERRUMPIR por los hijos, y luego querer cobrárselo con los mismos. Cuidado porque es importante también cuidar ese aspecto psíquico, inconscientemente nos podemos estar vengando de ellos.
    
   QUEREMOS QUE NUESTROS HIJOS NO SUFRAN, NO HAYA CONTRATIEMPOS, pero la vida es injusta, siempre va a haber traspiés, CONVIENE QUE LO APRENDAN EN UN FORO DONDE HAYA SERES QUERIDOS, QUE NO LOS JUZGAN, MALTRATAN Y QUE NO LES PERMITEN CUALQUIER COSA.
   Atendiendo a niños en burbujas, llega un momento en que la burbuja se rompe y te bombardean. ACOMPAÑAR EN EL CRECIMIENTO TIENE QUE VER CON IR UN PASO ATRÁS el niño/a te va diciendo, a ver lo que te dice, qué es lo que quiere. Para eso le tengo que dejar dar el paso adelante. HAY QUE EVITAR EL FUROR SANANDIS Y EL FUROR EDUCANDIS.

   LA ESCUCHA HA DE SER COMO QUIEN TE CUENTA UN SUEÑO, donde lo manifiesto es una cosa y donde hay algo latente que se expresa de manera disfrazada, sin fijar tanto el significado a determinadas palabras, sin escandalizarse. VACIAR SENTIDOS PROPORCIONARÁ NUEVAS COMBINACIONES DE PALABRAS Y NUEVAS FORMAS DE RELACIONARSE.
Pedir ayuda es un signo de madurez. Permita que su familia se acompañe de un profesional, de una mano amiga que les ayude a producir el camino hacia el mundo. 

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero
Atención Presencial y online
Telf.: 951 21 70 06 / 610 86 53 55


jueves, 21 de junio de 2018

TALLER ONLINE PARA PADRES


¿Cómo gestionar la agresividad de nuestros hijos?

1.     ¿La agresividad infantil es necesaria?

Vamos a empezar con un ejercicio de imaginación, donde cada uno de ustedes es ese bebé del que vamos a hablar.
¿Cómo creéis que se vive en la tripa de la mamá?
¿Creéis que tiene muchas preocupaciones?
¿El bebé tiene que hacer alguna acción para colmar sus necesidades?

El niño viene de la tripa de la mamá donde todo está hecho: el alimento, necesidades fisiológicas, está aislado del calor y del frío. Y de repente un día, se abre una puerta, lo sacan a la “fuerza”, le dan unas palmaditas y llega al mundo, todo es nuevo, tiene que empezar a respirar, llorar, comer, etc.

Ahora imaginemos como llega a ese nuevo mundo,
¿Qué creéis que pensaría de lo que está pasando?
¿Cómo creéis que vive esa situación del nacimiento?
¿Pensáis que está preparado para nacer?

El bebé nace indefenso, prematuro, no tiene desarrollado el sistema nervioso, casi no puede ver, sus movimientos son descoordinados, su sistema inmune tiene que construirse. No puede hablar, su único medio de comunicación es el llanto, siempre que le pasa algo, llora.

Llega a un mundo nuevo y desconocido. También le invaden infinidad de sensaciones internas, que no sabe lo que son, siente hambre, siente frío, calor, siente gases, sueño. Lo vive con cierta hostilidad, porque cualquier persona, también el bebé, recibe todo lo nuevo con cierta hostilidad. Todo lo exterior genera una cierta agresividad.

Por suerte, los padres son ese anclaje al mundo, le van a dar todo lo que necesita en cada momento, lo alimentan, le acunan para que se duerma, le cubren para que no tenga frío, calman todas sus necesidades. La relación que se genera con la madre en estos momentos es vital.

Cuando decimos madre, nos referimos a una función, la madre es toda aquella persona, ya sea madre, padre, abuela, abuelo o el cura, que va a atender las necesidades básicas tanto fisiológicas como afectivas.

Como viene de una situación idílica en el vientre de la madre, la llegada al nuevo mundo, le genera cierta cuota de agresividad que es un sentimiento que va a permitir la adaptación del bebé al mundo. Por lo que, la agresividad va a estar presente desde el inicio del nacimiento y va a acompañarle toda la vida.

Es muy importante pensar cómo viven los padres esos momentos donde ven una cosita tan pequeñita, que no se vale por sí misma y que lo tiene que aprender todo.

¿Cómo os sentís?
Al principio, por ejemplo, podemos vivir todas las situaciones con angustia, y que aparezca un sentimiento agresivo contra nosotros mismos. Por ejemplo, no sabemos interpretar lo que le pasa al bebe, llora y tenemos que aprender lo que le pasa…. Acaba de comer y a dormido, será que quiere hacer caquita, si ya ha hecho caca, y sigue llorando, ay dios mío, ¿qué le pasará? Creo que está muy calentito ¿tendrá fiebre? Y el bebé sigue llorando….

Conocer el llanto de nuestro bebe y tener ese sexto sentido de saber por dónde van los tiros, lleva un tiempo. Hacernos padres es un proceso, que no podemos acelerar.

La intranquilidad de los padres llega a traspasarse al niño, muchas de las veces que llora y no encontramos el por qué, tiene más que ver, con que los padres estén intranquilos, que con algo que le pase al bebé.

La tranquilidad de los padres, es esencial para que nuestro bebé esté tranquilo. No sólo la intranquilidad sino también la agresividad de los padres, afecta al bebe, antes hemos dicho que todo lo nuevo en las personas produce cierta cuota de agresividad. Imaginaros entonces como se sienten unos padres que están viviendo constantemente cosas nuevas con el nacimiento del bebe.
  

2.     Fuentes de agresividad: celos, envidia, frustración, autoestima, sobreprotección, falta de atención, relación con los otros (hermanos, amigos, compañeros de escuela)

Hasta ahora hemos hablado del recién nacido, pero en el crecimiento van a aparecer otras fuentes que pueden generar agresividad en ese nuevo ser.

Los primeros tiempos ha estado protegido, en brazos de la mamá, de la cuidadora, de la persona que hace la función de madre. Ha sido el centro de todas las miradas, el príncipe o la princesa de la casa.

Pero empieza la socialización, el encuentro con los otros, la incorporación a la guardería, el nacimiento de otro hermanito, la aparición de otros niños con los cuales tiene que generan un vínculo afectivo más allá de la madre.

Precisamente estas situaciones que hemos señalado, no sólo son necesarias, sino que son fundamentales para el desarrollo del ser humano.

El bebé lo puede vivir de una manera desagradable, pero es sumamente importante para su desarrollo como persona. Primero ha tenido que salir de la tripa de mamá y enfrentarse al mundo, después tiene que salir de los brazos de mamá para acceder a su vida, para adquirir la autonomía suficiente, que le permita realizarse como ser humano.

Un día, por ejemplo, sale al parque y se encuentra con otros niños y niñas, que quieren usar sus juguetes o él quiere jugar con un juguete de otro niño; o la mamá se pone a hablar con otra mamá de su hijo, mamá mira a otro niño, le sonríe, le dice ¡qué mono!, en estas situaciones nuestro hijo está presente, es testigo y en él, surgen sentimientos novedosos que le provocan cierto malestar.

Aunque a veces los celos, por ejemplo, son motivadores, les motivan a comportarse mejor porque el otro niño lo hace o a compartir porque el otro niño lo hace.

La envidia es más destructiva, normalmente se envidia lo que a mí no me sirve y en ocasiones provoca una respuesta agresiva, por ejemplo, destruir los juguetes del compañero.

La frustración en muchos casos paraliza, es un incremento de tensión psíquica que el niño tiene que aprender a manejar, buscar una solución. Las repuestas ante la frustración son dos: Sustituir por otra cosa u objeto que le satisfaga. O tener una respuesta que le ayude a gestionar dicha frustración, a veces puede ser una frase, una conversación.

Cuando al niño se le antoja algo y no se le concede, no sirve decirle ahora no o no te lo doy porque no, hay que explicarle porqué se pospone o porqué no es conveniente. Por ejemplo: coge la pelota y quiere ir al parque y justo estamos en casa con amigos, no hay que decirle no ahora no, sin más, sino explicarle que ahora han venido a visitarnos unos amigos y que más tarde vamos al parque, que mamá y papá están hablando, que él puede jugar con el tren y luego o mañana vamos al parque (cosa que hay que cumplir). No debemos decirles cosas que más tarde no vamos a cumplir, no hay que engañarles. Es preferible razonarle y que aprenda a gestionar esa frustración a mentirles para que se calmen en el momento y no den la lata.

La frustración es una señal de la incapacidad de adaptación a la realidad, que se ve muy llamativamente cuando sobreprotegemos a nuestros hijos. La actitud que los padres toman sobreprotegiendo a los hijos incrementa la agresividad que el niño produce frente a la frustración.  

La sobreprotección provoca incapacidad en el niño, el niño tiene que ser autónomo, aprender a resolver cualquier situación exterior a él, pero también cualquier malestar o contradicción interior.

Al cuidarle excesivamente, por ejemplo, en el parque si estamos demasiado pendientes de dónde se sube, de si algún niño se acerca él, de qué hace o estamos pensando que se va hacer daño, que se va a resbalar, etc., provoca inseguridad ante las cosas normales que tiene que ir descubriendo. Por ejemplo: Si se cae y le damos mucha importancia o si lo tomamos como algo normal, la respuesta del niño es muy diferente, si nos ponemos muy nerviosos va a llorar mucho y si lo tratamos con tranquilidad seguro termina riéndose. La mayoría de las veces que se caen no pasa nada.

La autoestima se ve potenciada con los logros personales que el niño va consiguiendo: subir un escalón, comer solito, empezar a comunicarse, el control de esfínteres. El amor es una de las fuentes de autoestima mayores, amar a alguien, poder expresar dicho amor, les hace muy bien a los niños.

Cuando hace un logro lo va a querer repetir muchas veces, es lo normal, en la medida de lo posible debemos dejarle que lo haga, ya que a través de la repetición va a aprender a ser cada vez más autónomo.

Fomentarle al niño sus capacidades les ayuda a mejorar su autoestima. Por un lado, cuando hacen algo bien, señalárselo y felicitarle, sin pasarnos, no todas las veces que lo hace, tiene que encontrar el gusto por hacerlo y no tanto por contentar a los padres.

De la misma manera hay que tolerar el aprendizaje, no exigir la perfección en lo que hace desde el primer momento, todo aprendizaje es individual y requiere de tiempos distintos para cada uno.

Solemos entrar en comparaciones con los hermanos o compañeritos y eso etiqueta prematuramente una actitud que todavía tiene que evolucionar. Además, provoca celos y frustración, que detienen el desarrollo de esa actividad. En las comparaciones se perjudica a los dos hermanos o compañeros, al que sale bien parado le imprimimos auto exigencia.

Falta de atención, los niños quieren ser siempre el centro de las miradas, y en la mayoría de los casos lo consiguen. Cuando no obtienen la atención van a pretender llamar la atención de los que le rodean, en estos casos está bien escucharles y darles atención, pero también tienen que aprender a no recibir dicha atención.

Para los padres resulta muy difícil, pero es bueno para los niños. El padre o la madre siente que no le está prestando atención porque tiene mucho trabajo, llega tarde a casa y casi no le ve, lo importante en estos casos es cómo es el tiempo que le dedicamos a nuestros hijos, debemos intentar que sea un tiempo de calidad; un tiempo de hacer cosas nuevas, de hablar con ellos, disfrutar esos momentos al máximo. Si estoy pensando que debería dedicarle más tiempo, no disfruto del momento y además provoco un malestar con el trabajo o con lo que me separa de él.

3.     Cómo gestionar las expresiones de agresividad: llantos, rabietas, mordiscos, peleas, hiperactividad, desobediencia.

Distinguir agresividad de agresión. La agresividad es necesaria, siempre va a existir, pero tenemos que distinguir la agresividad de las agresiones, que son efecto de la agresividad pero esta, bien gestionada, no necesita llegar a ser una agresión. La agresión en ningún caso es justificable.

Debemos tener en cuenta que si los límites están claros la agresividad se va a poder tratar mejor, pero si no hay límites las consecuencias pueden desencadenar una agresión.

Los límites han de ser claros y tenerlos en cuenta nosotros sobre nuestra escala de valores, así debemos actuar. Distinguir lo importante de lo que no lo es. Hay límites que han de ser tajantes y otros límites que se pueden negociar, a través de la conversación, no a través de la imposición de los padres o de la imposición del niño (rabietas, llantos, etc.)

Por ejemplo: No meter los dedos en el enchufe, ni estar cerca de la sartén hirviendo, pero si se retrasa la hora del baño o un día come menos o más despacio, no ser muy estricto.

Lo más importante que tenemos que señalar en este punto es que siempre somos los adultos nosotros, que cada vez que nos olvidamos que nosotros somos los adultos, nos ponemos a su nivel, en decir, nos comportamos como otro niño, y actuamos como ellos y lo gestionamos con miedo, con ansiedad, con indiferencia.

Para una gestión normal, con tranquilidad del momento, debemos revisarnos nosotros mismos. Ver qué nos produce esa situación, si nos altera, nos enerva, nos enfada, e intentar darnos cuenta que de esa manera no solo no vamos a resolver la situación, sino que además la vamos a intensificar.

Si esto pasa en público en un restaurante o con amigos o la familia, esta situación se magnifica y nosotros respondemos de una forma menos resolutiva. Si nos preocupa más lo que piensen los demás o lo que digan, esto nos producirá más ansiedad, en cambio cuando comprendemos que la rabieta es un proceso, que en algún momento se calmará, vamos a solucionar antes y con más calma cualquier comportamiento de nuestros hijos.

Los niños pequeños son niños pequeños y nosotros los adultos. Cuanto más nos alteremos ante la actitud del niño, él más se va a reafirmar en su comportamiento, actúan como espejo de nosotros mismos.

Siempre tenemos que ir por delante con la palabra, decirle que por ese camino no va a conseguir nada, que si se calma y hablamos va a ser mejor. Y si no se consigue nada intentar nombrarle una figura de autoridad. Otra solución es que lo gestione otra persona, porque a veces es en la relación madre hijo donde se gestan actitudes negativas.

Hay que observar que con la mamá se enfada más, se manifiesta con más intensidad, llora más, todo más. Son actores de óscar, porque ella los cree. Cualquier cosa, hasta cuando están malitos, si está mamá cerca escenifica más todo lo que les pasa. Esto es necesario que lo sepamos, no para que la madre no esté sino para tenerlo en cuenta.

Otra cuestión que debemos señalar y que es muy importante es la tendencia que los padres tenemos a premiar y castigar, ni el premio ni el castigo es algo aconsejado. Ya que, como todos, los niños también se acostumbran a recibir tanto una cosa como otra, incluso el castigo, hay niños que son más rebeldes porque saben que pueden serlo, después del acto rebelde vendrá el castigo que va a calmar su culpa por haber hecho algo malo y ya está, libre de nuevo para poder volver a cometer la rebeldía. No es un método eficaz.

Por supuesto, también debemos señalar que pegar a los niños no es algo aconsejado, esto, aunque parezca algo exagerado es algo que nadie nos dice, y los niños, como cualquier persona gozan con todo, se acostumbran a todo, buscan de manera inconsciente recibir el azote en el culito, que algo les satisface.

Por último, señalar que los niños perciben todo, se enteran de todo, son como placas sensibles, así que todo lo que digamos o hagamos delante de ellos, ellos por reciben.

Magdalena Salamanca.